Cómo saber si tengo Anemia

Ven y descubre la pregunta que muchos ya se estarán haciendo de la mejor manera posible, que es cómo saber si tengo Anemia. Ya que en el cuerpo sano de una persona se consigue y mantiene un equilibrio entre los procesos productivo y destructivo de la sangre.

La Anemia puede aparecer cuando desciende la concentración de hemoglobina por debajo del nivel normal en nuestra sangre. La hemoglobina, o sustancia que colorea la sangre, tiene por misión principal transportar oxígeno a las células del cuerpo a través de las arterias. Se forma en la médula de los huesos y se halla normalmente en la sangre en la proporción aproximada de un 16 por ciento.

La Anemia puede producirse por simple pérdida de sangre o por la destrucción o inadecuada formación de sus glóbulos. Para tratar los estados anémicos el médico habrá de determinar previamente con exactitud el tipo de Anemia y, una vez conseguido esto, corregir el defecto básico causante de la misma.

Una repentina pérdida de sangre por lesión externa o por hemorragia interna puede desembocar en Anemia. En este caso, los glóbulos son normales pero reducidos en número. Al producirse una hemorragia, el organismo compensa la pérdida de sangre añadiendo fluidos para que recupere su volumen anterior.

¿Qué causa la Anemia?

Es bueno saber que causa la Anemia, de ese modo siempre podrán estar prevenidos a la hora de una emergencia en el lugar donde se encuentren.

Una de las causas principales es que, la sangre se diluye en los fluidos que añadió ella misma, haciendo una concentración de hemoglobina que desciende provocando la Anemia. A veces tarda el organismo en elaborar los suficientes glóbulos rojos y otras sustancias para restaurar la normalidad sanguínea.

Entre los síntomas de Anemia por hemorragia, con la consiguiente disminución de la capacidad oxigenadora de la sangre, se incluyen: dolor de cabeza, debilidad general, mareo y desmayos. En casos más graves de pérdida de sangre aparecen en seguida vómitos, sed ardiente, aceleración del ritmo cardiaco, respiración débil e incluso el shock.

Tratamiento para la Anemia

El tratamiento para la Anemia comprende, como es lógico, la detención de la pérdida de sangre. Cuando ésta pueda verse, como en el caso de heridas. Para prevenir la excesiva dilución de la sangre se administran a veces transfusiones de sangre.

En muchos tipos de Anemia se administran transfusiones de sangre. Con algunas gotas de sangre que tome el paciente afectado, el técnico determinará la cantidad de hemoglobina presente en ella, el número de glóbulos rojos y blancos y la clase y proporción de corpúsculos blancos. Estas pruebas constituyen un recuento completo y permiten diagnosticar la presencia de Anemia y clase de la misma.

En hemorragias menos serías bastará el descanso y una dieta adecuada, que incluya hierro y proteínas. Ambas necesarios en la producción de glóbulos para que el organismo pueda restaurar la pérdida.

Las Anemias alimentarias, causadas por deficiencias de la dieta, se caracterizan por la escasa formación de sangre. La más común y menos grave de estas Anemias se debe a la deficiencia de hierro. Esencial en la elaboración de la hemoglobina en los seres humanos.

Aunque la desintegración de glóbulos rojos proporciona el 85 % del hierro necesario para tal elaboración. Siempre debe suministrarse alguna cantidad de hierro en la dieta.

Entre los síntomas de anemia por deficiencia de hierro figuran la palidez, debilidad, fatiga, desmayo y dificultad respiratoria.

Se diagnostica fácilmente por medio de pruebas de laboratorios y responde pronto a la dieta adecuad y al reposo. Actualmente en muchos hospitales representa ya una rutina el recuento sanguíneo de todos los pacientes.